Mercurial Eclesiástico

Las Otras Marcas de la Iglesia

     La Reforma Protestante del Siglo 16 nos ha enseñado cuáles son  las marcas de la Iglesia verdadera: 1. La predicación fiel y verdadera de la Palabra de Dios  2.  La ministración de los sacramentos (el bautismo y la Cena del Señor) conforme a las Sagradas Escrituras  3.  La administración de la Disciplina Eclesiástica de acuerdo a lo estipulado en la Biblia.

     Pero, una iglesia que se considere verdadera, también debe tomar en cuenta otras marcas que son importantes y pertinentes. Marcas que le den identidad y razón de ser.  Por ejemplo, en el campo reformado siempre que se va a plantar una nueva iglesia, hay que tener bien claro qué es lo que justifica iniciar una nueva iglesia en un determinado contexto geográfico en el que ya existen otras iglesia.  No es suficiente decir que no tenemos iglesias de nuestra denominación en ese lugar, pues no queremos ir a hacer lo que otra iglesia presbiteriana y reformada conservadora ya esté haciendo bien allí.  Tiene que ser que no hay un testimonio reformado allí, o que el que hay deja mucho que desear.

     A donde yo quiero llegar es que a veces hay iglesias y pastores que no se han dado cuenta de la importancia y pertinencia de estos otros elementos. Voy a ilustrar lo que quiero decir. Yo soy presbiteriano-reformado, soy un miembro de la Iglesia Presbiteriana Ortodoxa que se ha mudado a otra ciudad. Dentro de mis valores está congregarme en una iglesia de mi misma denominación o lo más parecido a ella.  Supongo que lo mismo sucederá con personas que proceden de otras denominaciones o iglesias.

     Lo peor que le puede pasar a uno es asistir a una iglesia  que aunque tenga un buen nombre, no honre el nombre que lleva.  Si voy a una iglesia presbiteriana quiero que sea presbiteriana de verdad. Yo sé que no es bautista, luterana, metodista, aliancista o pentacostal. El problema es cuando la etiqueta no guarda relación con el producto. Y así por el estilo, si una va a una iglesia bautista, luterna o metodista, espera encontrar una iglesia con el perfil del nombre denominacional que lleve. Yo no espero encontrar una iglesia pentecostal en una iglesia bautista, ni una iglesia bautista en una pentecostal.

     Lamentablemente, insisto en que esto no está claro para muchos plantadores y pastores de iglesias. Imagínese que yo vaya a una iglesia Presbiteriana y Reformada, y encuentre que en su liturgia, doctrina y práctica es pentecostal.  Honestamente, yo no procuraría ser miembro de ella. Si quiero ser pentecostal, voy derechito a una iglesia genuinamente pentecostal. ¿Para qué voy a ir a una imitación de ella?  ¿Me está usted entendiendo?

      Hay iglesias que deben honrar el nombre denominacional que llevan o de lo contrario quitarselo.  No se dan cuenta de que están "compitiendo" con otros que están haciendo lo mismo que ellas o mejor que ellas.  Entonces, no representan una opción distinta para quienes buscan algo distinto dentro de la familia de Dios.

     En mi opionión los pastores e iglesias que no están claros en ésto, se están limitando las posibilidades de crecer y retener la mucha o poca gente que les llega buscando alternativa a las otras iglesias de la comunidad.

MVM / 11-13-2016

Reformada, siempre reformándose, también aplica a la liturgia 

     Definitivamente hay iglesias protestantes y reformadas que tienen que tienen que "aplicar" a su liturgia este lema de la Reforma. Algunas, porque omiten "principios regulativos del culto a Dios", y otras, porque aunque "los principios regulativos del culto a Dios" estén presentes, en su orden y manera de incorcoparlos producen un ambiente más típico de cementerio que de templo del Dios viviente.

      Lamentablemente, en el campo reformado, esto explica por qué algunas iglesias siguen menguando como antesala a sus funerales.  (MVM - 10/24/2016)

El título de esta página fue tomado de uno de los libros de don Juan Montalvo, insigne escritor de Ambato, República del Ecuador.

"Resulta chocante que las iglesias en Norte América muestren tanto interés por las misiones en ultramar pero tan poco por la gente de esos mismos países que viven cerca de ellos."  - MVM   (5/5/2016)

"Observé con asombro en una iglesia hermana, como una cantante del grupo de alabanza repartía por anticipado la Cena del Señor a los cantantes y músicos, y como participaron de los elementos aún antes de que el pastor iniciarara la ceremonia.  Todo para estar libres para cantar durante la Comunión. ¡Eso no se hace!" - MVM (5/10/2016)

"Algunas iglesias, ya sea por ignorancia, indiferencia o vagancia, no se dan cuenta del serio problema de pobre iluminación que tienen en sus púlpitos.  Un predicador en sombras no ayuda a que la congregación pueda atender optimamente su mensaje.

El colmo de la dejadez es cuando uno ve  iglesias que tienen los focos que dan al púlpito, pero están apagados." - MVM (5/9/2016).

            La fe en la fe no es verdadera fe.

Los promulgantes de la "super fe" siempre justifican su equivocada fe en que siempre que la gente tuvo fe logró recibir lo que querían de Jesús.  Lo que pasan por alto es en "quién" ponían su fe o "quién" era el que se la producía.

La fe verdadera no es el producto de la sugestión provocada por otros o de la autosugestión, sino la que produce la persona misma de Jesús por su Espíritu y su Palabra en nosotros. La dinámica de la verdadera fe está comprendida en las palabra de aquel que le dijo suplicante a Jesús: "Si quieres ... puedes...". Y Jesús le dijo: "Quiero". 

     Pero, hay otro caso en Marcos 9 en que el padre de un muchacho endeminiado tiene una dinámica distinta: "Si puedes hacer algo por nosotros" - le dijo a Jesús.  Y Jesús le corrigió amablemente: "¡Si puedes! Todo es posible para el que cree".  El hombre entendió bien el mensaje: La fe verdadera es aquella cuyo objeto no es la fe misma sino EL que tiene todo el poder.

     Finalmente adviértase que la fe verdadera siempre está sujeta a la voluntad de aquel quien es "el Autor y Consumador de la Fe". Nunca una fe caprichosa logrará mover la voluntad de Dios para someterse a la nuestra sino todo lo contrario. La fe verdadera es aquella que tiene convicción producida por Dios en que no solamente Él puede sino que, también, quiere.  - MVM (8/23/2016)

"El hábito no hace el monge", pero lo identifica.  Deja mucho que desear la informalidad de la vestimenta de algunos pastores en los servicios dominicales de sus iglesias. Esa nueva modalidad, además de restarle dignidad al ministerio, tengo la sensación de que podría producir cristianos informales."  -MVM (5/5/2016)

© MILTON & CARMEN VILLANUEVA