top of page

Más claro no canta un gallo

Carátula.jpg

“Ciertamente vengo pronto. Amén; sí, ven, Señor Jesús» - Apocalipsis 22:20 Hoy soñé en que le estaba siendo entrevistado por un periodista radial en cuanto a mi posición respecto al retorno de Cristo. Le entregué la misma por escrito, le aseguré que estaba respaldada fielmente por las citas bíblicas que iba a encontrar. Y luego, le advertí que el mismo estaba escrito desde mi perspectiva amilenial. Entonces, para facilitarle su comprensión del asunto, le advertí que en cuanto a la segunda venida de Cristo hay todo un laberinto de puntos de vista, y que en cuanto al milenio había tres posiciones: amilenial, premilenial y posmilenial. Pero, lo más importante es en la que todas están de acuerdo: CRISTO VOLVERÁ OTRA VEZ. Nuestro Señor lo dejó bien claro en su discurso registrado en Mateo 24 y 25. Y enfatizó que en vez de ser curiosos en cuanto al cuándo, lo más importante es estar preparados para ese día: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.  … Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.” – Mateo 24:42,44. Luego de su resurrección, durante su ascensión al Padre, los ángeles testificaron: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. -Hechos 1:11 En su primera carta a los Tesalonicenses, el apóstol Pablo escribe: “16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” Iniciando el último libro de la Biblia, Apocalipsis 1:8, Jesús proclama: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”. Y ya casi al cierre del libro, dice: “¡He aquí, vengo pronto!” – 22:7,12. Y luego, enfatiza, recapitula y recuerda: “Ciertamente vengo en breve”. 22:20). En conclusión, podemos tener diferencias en cuanto al orden de los acontecimientos, pero ninguna en cuanto al eje central de la escatología bíblica: Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. -Hebreos 10:37 ¿Estás preparado para ese día? Porque… ¡Más claro no canta un gallo! ​ ​

"Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón" -Mateo 6:21 Comencemos por entender bien lo que significan estas palabras de nuestro Señor Jesucristo en su magno Sermón del Monte.  ¿Qué significa? Un "tesoro" representa aquello que más valoras, amas o priorizas en tu vida. Incluye tu tiempo, tu dinero, tu atención, tus pensamientos y tus energías. Tu corazón siempre se inclina y termina anclado en lo que decides invertir o priorizar cada día. Estas palabras están contextualizadas en el principio de que es mejor buscar tesoros celestiales y valores eternos que las riquezas pasajeras del mundo. No tengo la menor duda de que esto implica que “donde estuviere tu corazón, allí estará tú te$oro”. Y en este caso, si los valores celestiales son tu prioridad, no puedes escapar a la realidad de que inviertas en ellos. Siempre he pensado que una forma, casi infalible, de demostrar nuestro compromiso con los valores celestiales es con el uso de nuestros bienes terrenales, incluyendo nuestro dinero. La Palabra de Dios es bien clara y explícita: “Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.” -Proverbios 3:9-10 Lamentablemente, hay cristianos que pretenden serlo en todo lo demás, menos en honrar a Dios con su dinero. Parecería que, a la hora de meter la mano a su bolsillo, los fuera a morder el cocodrilo. Y mi consejo es sacar el cocodrilo del bolsillo porque tal vez esta es la prueba, repito, casi infalible que demuestra dónde está nuestro tesoro.   Honrar a Dios con nuestros viene$ tiene dos aspectos: Por un lado, la promesa de que podremos experimentar la generosidad de Dios. Pero, por el otro, implica que no esperemos que nos vaya bien en lo económico si no honramos a Dios en este sentido. Lo que yo he aprendido es que, si no le damos a Dios lo que le corresponde, nuestros bienes económicos se disolverán como la sal en el agua (“se harán sal y agua”). En la parábola de los talento$ Jesús nos enseñó que si administramos correcta y sabiamente los talentos recibidos podremos esperar un “sobre lo poco has sido fiel, sobre lo mucho te pondré”. De lo contrario aún lo poco que nos quede nos será quitado (Mateo 25:14-30). Si de algo podemos estar seguros y confiados los cristianos es de la provisión divina: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” -Mateo 6:33 En el último análisis: No temas ni seas mezquino en honrar a Dios con lo que él te ha dado (que es todo). Y para los que ya estén desesperados por criticar, un consejo antes de hacerlo: “Sácate el cocodrilo del bolsillo Cirilo”.

© MILTON & CARMEN VILLANUEVA

bottom of page